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El maíz quiere ganar más superficie en Entre Ríos y llegar a las 500.000 hectáreas

Se trata de un cultivo clave desde el punto de vista agronómico, ambiental, económico y social. En el marco de la Mesa de Maíz Entrerriano se analizó la actualidad produtiva y se debatieron acciones para que la provincia alcance el autoabastecimiento.

Entre Ríos debiera ser, siempre lo decimos, un “mar de maíz”, dado que se trata de un cultivo clave desde el punto de vista agronómico, ambiental, económico y social. La conversión del grano en carne aviar, porcina y vacuna, leche y huevos dinamiza la economía provincial y genera puestos de trabajo en las tres cadenas, mientras para el suelo –el principal recurso a conservar– resulta fundamental por el aporte de materia orgánica, entre otros beneficios.

Aumentar el área sembrada, mejorar los rendimientos y, en consecuencia, incrementar la producción debe ser una política de Estado en la provincia. Los actores de la cadena, en este sentido, conformaron la denominada Mesa de Maíz Entrerriano con el objetivo central de alcanzar esos objetivos.

Este jueves, en ese marco, en la sede de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos se realizó una jornada con el fin de analizar la actualidad del cultivo y, sobre todo, efectuar aportes para lograr un desarrollo sostenible.


El presidente de la Bolsa, Diego Maier (foto), al abrir el encuentro –presencial y virtual– destacó que la Mesa de Maíz Entrerriano “es un espacio muy importante” para debatir todo lo relacionado con este cultivo por lo que significa su transformación en carne, huevo y leche y, al mismo tiempo, por su contribución al cuidado del ambiente dado que el maíz incorpora más carbono al sistema que el resto de los cultivos.

Números.

Pablo Fontanini, técnico del Sistema de Información de la Bolsa de Cereales de Entre Ríos (Siber), por su parte, realizó durante un balance de la evolución del maíz en lo que va del siglo en nuestra provincia y habló de área sembrada, rendimientos y producción en los últimos 21 años, los últimos 10 y los últimos cinco.

Así, entonces, al repasar los números de la superficie implantada, Fontanini precisó que el promedio de área de los últimos 21 años se ubicó en 240.000 hectáreas; en los últimos 10, en 300.000 hectáreas; y en los últimos cinco en 360.000 hectáreas.

El promedio de la producción, en tanto, fue de 1.300.000 toneladas en los últimos 21 años, 1.700.000 toneladas en los últimos 10, y de casi 2.100.000 toneladas en el último lustro. Al analizar el promedio tanto de los últimos 21 años, como de los últimos 10 y los últimos cinco, el promedio de producción fue de 6.000 kilos por hectárea.

El comportamiento del clima en cada campaña resulta clave para explicar la variación de los rendimientos. Fontanini, en este sentido, señaló que “en los últimos 21 años, considerando los años Niña –con menores precipitaciones– estamos en 4.900 kilos de rendimiento, muy por debajo de los 6.000. En los años neutros, los valores son similares a los históricos, pero en los años Niño –con más lluvias– ya estamos 7.800 kilos”.

Otro dato interesante aportado por el técnico del Siber fue la relación del área ocupada por maíz con relación a los otros cultivos de verano, sobre todo la soja. “El promedio de los últimos 21 años muestra que hay 5,4 hectáreas de soja por una de maíz, mientras en la campaña 2009/10 esta relación creció a 9 a 1”, detalló.

En los últimos 10 años, en tanto, la relación fue de 4,4 hectáreas de soja por una de maíz, y en los últimos cinco años la relación fue de 3,2 hectáreas de soja por una de maíz.

Hacia las 500.000 hectáreas

El director general de Agricultura de Entre Ríos, Carlos Toledo, por su parte, hizo hincapié en que el Gobierno provincial está convencido de “la necesidad de aumentar el área sembrada con maíz, la producción y el agregado de valor” con el objetivo de llegar a las 500.000 hectáreas y cubrir las necesidades del consumo entrerriano.

El funcionario resaltó la “importancia estratégica” del maíz en la provincia dado que “es potenciador e integrador de un gran número de actividades de trascendencia económica y social” y “generador de empleo en el territorio”, además del aporte que realiza en materia de conservación de los suelos y como cultivo clave en la rotación agrícola.

Toledo, asimismo, repasó los datos estimativos de la campaña maicera 2021/22 en Entre Ríos y dijo que la superficie implantada treparía a unas 429.000 hectáreas, lo que representa un aumento interanual del 2,5%. “Esta superficie nos marca una tendencia para llegar a las 500.000 hectáreas que es el objetivo que nos hemos propuesto”, subrayó.

Detalló, además, que la demanda provincial de maíz se ubica en 2.238.239 toneladas –entre tambos, feedlot, cría, porcinos, producción de huevos, pollos parrilleros y aves reproductoras–, con una producción este año de 2.123.500 toneladas. Pero como más de un millón de toneladas se destina a la exportación, Entre Ríos necesita producir 1.200.000 toneladas más para cubrir sus requerimientos de consumo y dejar de “exportar” maíz de otras provincias.

Toledo, por último, señaló que se trabaja para generar políticas para el desarrollo productivo de la provincia.

Propuestas

Sobre el cierre de la jornada, los participantes debatieron cuáles serían las medidas necesarias para que Entre Ríos, de una buena vez, logre autoabastecerse de maíz y conservar saldos exportables.

Maier, en ese sentido, dejó cuatro ideas:

  • Pensar alternativas de financiación en pesos, con tasa subsidiada, para el cultivo de maíz utilizando herramientas existentes como, por ejemplo, las Sociedades de Garantía Recíproca (SGR).
  • Otorgar incentivos impositivos para quienes siembren maíz, similares a los que establece la Ley de Conservación de Suelos.
  • Potenciar, si los ambientes lo permiten, la siembra de maíces de segunda y tardíos.
  • Profundizar, junto con el mercado a término, la cobertura de futuros para que el productor pueda cubrirse en materia de precios y no se vea obligado a apelar a la exportación.